De "La Gastronomía de José Soler".

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Las especias y los condimentos.

 

Albahaca.

 

J. I. A. Soler Díaz

Diciembre de 2012

 

 

Albahaca Mayor o Moruna Albahaca Menor o Fina Albahaca de Gatos o Nébeda

 

            Albahaca Mayor o Moruna.

 

    La albahaca mayor o alhábega (Ocimum basilicum L., 1753) es una especie o hierba aromática anual de la familia de las Lamiáceas, nativa de Irán, India y otras regiones tropicales de Asia, que lleva siendo cultivada varios milenios.

 

        Carlos Linneo (L.) (17071778), fue un científico, naturalista, botánico y zoólogo sueco que estableció los fundamentos para el esquema moderno de la nomenclatura binomial (género-especie). Se le considera el fundador de la moderna taxonomía, y también se le reconoce como uno de los padres de la ecología.

 

        La especie Ocimum basilicum L., 1753 pertenece a la la familia botánica Lamiaceae o de las Labiadas (familia nº 101), al género Ocimum, al orden Lamiales, a la clase Magnoliopsida, a la división Magnoliophyta y al reino Plantae.

 

        Las Lamiáceas (Lamiaceae), también llamadas Labiadas, son una familia botánica que comprende unos 200 géneros y alrededor de 3.500 especies, perteneciente al orden Lamiales. Tradicionalmente, esta familia era conocida por el nombre de Labiadas, pero siguiendo las recomendaciones del Código de Nomenclatura Botánica, su nombre ha sido substituido por Lamiaceae en alusión al género tipo de la familia: Lamium. Entre sus representantes destacan la menta, el orégano, el tomillo y el romero.

 

        Ocimum es un género de Lamiaceae que contiene a unas 35 especies de plantas herbáceas aromáticas anuales y perennes, además de algunos arbustos, en las regiones tropicales y templadas del Viejo Mundo.

 

        Sus sinónimos en castellano son: albahaca mayor, alhábega,  basílico, hierba real, hierba de los reyes, alfavaca, albahaca de limón, albahaca francesa, albahaca mondonguera, albahaca moruna, albahaquita; en portugués y gallego: alfádega, manjericão grande, basílico; en catalán y valenciano: alfàbrega, alfábega, alfabreguera, alfabeguera, alfalga; en vasco: albaraka, albaka, brazilla; en inglés: basil; en francés: basilic; en alemán: Basilikum.

 

        La palabra albahaca o albaca proviene del árabe al-habaqa, donde 'al' es 'el ó la' en nuestro idioma y habaqa es el nombre que daban los árabes a las plantas aromáticas usadas en la cocina. Habaqah viene de veheca que significa 'penetrar el cerebro con suave olor'. El idioma español tomó del árabe más de 4.000 palabras; hay que tener en cuenta que los árabes vivieron en la Península Ibérica (Spania) durante casi 800 años, desde el 711 al 1492. Por ejemplo, según autores, Andalucía se llamaba Vandalia, Vandalicia (tierra de los vándalos) y Vandalusía en tiempos de los vándalos (409-429), al-Ándalus en tiempos de los árabes, y de estas dos quedó en la actual Andalucía.

 

...Los cáliz aumentados de tamaño.

 

        La albahaca es una hierba anual, cultivada como perenne en climas tropicales, de 1 a 3 palmos de altura, de crecimiento bajo que puede llegar hasta los 130 cm. Es muy ramosa, lampiña inferiormente, con algunos pelitos cortos en las sumidades (pedúnculos foliados de las plantas, en ocasiones floridas). Tiene las hojas con la lámina aovada, de 3 a 5 cm de largo y el rabillo de 1 cm, enteras o con algún que otro dientecito apenas insinuado.

 

        Las flores se disponen en largos ramilletes terminales constituidos por numerosas rodajuelas superpuestas, de 6 flores cada una. El cáliz está dividido en 5 lóbulos ciliados, los 2 inferiores más angostos y agudos, el superior redondeado, mayor que los otros, superpuesto a los adyacentes, levantado y desbordante.

 

        La corola tiene de 8 a 10 mm de largo y color blanco o sonrosado, y está dividida en 2 labios, el superior con 4 lóbulos y el inferior indiviso; los estambres tienen, también, blancos los filamentos (parte basal estéril de un estambre) y las anteras.

 

        Emite espigas florales terminales, con flores tubulares de color blanco o violáceo las cuales, a diferencia de las del resto de la familia Lamiaceae, tienen los cuatro estambres y el pistilo apoyados sobre el labio inferior de la corola. Tras la polinización entomófila, la corola se desprende y se desarrollan cuatro aquenios redondos en el interior del cáliz bilabiado.

 

        En la cara inferior de la hoja, aguzando la vista, se pueden distinguir unos hoyuelos en cada uno de los cuales se forma una gotita de esencia; vistos a contraluz, aparecen como otros tantos puntitos claros, translúcidos.

 

        La albahaca exhala delicado olor a limón, salvo en la punta de las ramas, carece de pelillos; aunque, a veces, se tuerce convertido en cierto desagradable tufillo a sobaquina (sudor en sobacos o axilas).

 

        Florece en verano. Se cría en las macetas, que ya desde antiguo se llaman albahaqueras, las cuales lucen en balcones y ventanas, y, a ratos, en los interiores. La buena mano de quien cuida de la albahaca con amoroso mimo, y, sobre todo, de quien sabe regarla con el agua más clara, más fina y más fresca que pueda apetecer a la planta para darse lozana.

 

        "Hay un secreto para criar albahacas de buen ver, que consiste en llenar la maceta de conchas de caracoles; de los caracoles de huerta o de monte, que suelen comerse con salsas picantes. A las conchas vacías hay que darles un hervor con agua y jabón, para que se lleve todo el aceite de la salsa y los restos de carne del caracol; y, luego se dejan en agua corriente con objeto de arrastrar el jabón sobrante, hasta que quedan perfectamente limpias", escribió el botánico catalán don Pius Font y Quer (1888-1964) en su libro Plantas Medicinales. Dioscórides renovado.

 

        "Hay que escoger una buena tierra del tipo de la llamada de castaño, tierra negra de los bosques de roble, de haya o de otros árboles de hoja ancha, y mezclarla con arena de río muy fina. El fondo de la albahaquera o maceta, después de colocar un fragmento de barro cocido para obturar el desaguadero, se echan 2 dedos de la mezcla de tierra negra y arena. Y con esa misma tierra suelta y porosa, se llenan las conchas de los caracoles hasta su misma boca, y se van colocando boca arriba en el fondo de la maceta, sobre los 2 dedos de tierra. Y, sobre la primera capa de conchas, se hecha más tierra en los huecos que dejan entre sí, hasta cubrirla toda ella con otro dedo de tierra. Y sobre esta capa de conchas y tierra se van disponiendo otras capas superpuestas hasta llenar la maceta, pero dejando un hueco en el centro para colocar el plantel de albahaca, que se cubre, finalmente, con la misma mezcla de tierra. Esta práctica hace que la planta extienda mucho sus raíces, y que cada rama de las mismas, embutida en una concha, tenga siempre a su disposición cierta cantidad de agua de los respectivos pocitos caracoleros. Téngase presente que es  mejor el riego con regadera fina, y que la albahaca es planta de media sombra, que rehúye el sol directo y abrasador de nuestros estíos. Darle el agua necesaria, pero no excesiva; que el agua nunca desborde la maceta ni salga en cataratas por el desagüe".

 

        Es una planta muy sensible a las heladas, no las resiste. La albahaca es muy sencilla de cultivar, incluso en suelos pobres. Crece bien en tierra fresca, ligera y bien drenada. Hay que abonar la tierra antes de la siembra, que se lleva a cabo a finales de invierno, en semilleros. Hay que sembrar las semillas a poca profundidad, al calor suave de los últimos días de primavera y trasplantarlas hacia mediados del verano, con cuidado de no dañar las raíces. La germinación se produce a los 10 ó 15 días. Luego, los plantones se colocan en hileras a 30 cm de distancia unas de otras, siendo conveniente plantarlos algo profundos. Necesita regarse bastante frecuentemente, o cuando vemos que sus hojas no están muy lustrosas. Se debe escardar, con frecuencia, la tierra para eliminar las malas hierbas. Se deben desmochar las puntas de las ramas cuando empiecen a formarse los capullos florales para favorecer el crecimiento arbustivo, es decir, un crecimiento tupido. Podemos secarlas después de su floración, por lo que conviene cortar las flores apenas aparecen, de esta manera se las puede utilizar hasta dos años. Hay que tener cuidado con las plagas de caracoles, pues se comen las plantas tiernas. Se debe recoger tierna y comerla cruda o apenas cocinada, porque pierde mucho aroma. Se puede secar en ramilletes a la sombra, colgados con las hojas hacia abajo, que luego podemos moler, o pasar por la trituradora y guardar en frascos bien tapados para utilizarla en invierno. Para secarla, se cosecha la albahaca poco antes de florecer, que es cuando tiene mayor concentración de aceites aromáticos

 

        La albahaca contiene aceite esencial (1%) que difiere según su procedencia. La proporcionan sus hojas frescas en un 0,04%, aunque las sumidades floridas pueden dar hasta 10 veces más, esto es, el 0,4%. Esta esencia contiene cineol, metil-chavicol y hasta 24% de linalol. Contiene estragol, pineno, eugenol y alcanfor entre otros. Además contiene taninos en un 4%.  La albahaca no es una planta tóxica y no produce efectos secundarios, si bien sus propiedades son débiles o moderadas. Como siempre, ha que tener precaución con el aceite esencial, no se debe usar nunca concentrado ya que puede irritar las mucosas, y no se debe administrar por vía externa o tópica sobre heridas abiertas.

 

        Composición nutritiva de 15 gramos (1 cucharada sopera) de albahaca fresca triturada: 4 calorías, 0,6 gramos de carbohidratos; 0,4 g de proteínas; cero gramos de grasa; cero gramos de colesterol; 4 mg de sodio; 0,6 gramos de fibra; índice glucémico: 38

 

        Se puede tomar en infusión acuosa, utilizando 1 onza (28,34 gramos, equivalentes a un poquito menos de 2 cucharadas soperas) de albahaca fresca se pueden preparar una docena de tazas, a las que se puede agregar azúcar al gusto. Las hojas secas no sirven para hacer infusiones porque han perdido gran parte de sus facultades aromáticas.

 

        El botánico catalán don Pius Font y Quer (1888-1964) en su libro Plantas Medicinales. Dioscórides renovado, escribió: "Cuando se desconocían los remedios más eficaces contra los mosquitos, la buena moza os traía un ramito de albahaca para que, colocado sobre la almohada, os ayudará a pasar una buena noche; si no venía ella misma, tras la albahaca, para desmosquitaros mejor".

 

        La albahaca es originaria de la India, siendo la planta sagrada del dios Vishnú. Hace muchísimos años llegó a los pueblos mediterráneos y de ahí su gran utilización en Grecia, en la Provenza francesa, y en Italia. fue utilizada primero por los griegos y luego por los romanos. En el Antiguo Egipto la utilizaban en el proceso de momificación. Para los antiguos romanos era el símbolo de los enamorados. Es muy utilizada en la cocina vietnamita y tailandesa, tan en boga en estos últimos años. La albahaca común tiene un sabor picante a clavo de olor y huele un poco a menta y regaliz. En la cocina se usa mezclada con muchos tipos de alimentos: en las ensaladas, con los tomates tanto crudos como cocinados, casa muy bien con el ajo, con el limón, con el aceite de oliva, con las pastas (ver recetas de pastas) , con las berenjenas, con las patatas (recetas de patatas), con las alubias y con el arroz (ver arroces y paellas). Se puede preparar aceite aromático a la albahaca (ver aceites aromáticos). En la cocina italiana, es la base del pesto genovés.

 

        Existen alrededor de 76 tipos o variedades de albahaca, pero los más conocidos son: - albahaca anís (Ocimum basilicum anise): originario de Persia, sabe a anís un poco amargo y se usa en la cocina del Sudeste Asiático; - albahaca africana (Ocimum basilicum african blue): es perenne y se multiplica por esquejes (no por semillas), con alto contenido en alcanfor acre que dificulta su uso en la cocina, sabe a pimienta y regaliz, y se usa con verduras, platos a base de arroz y guisos varios; - albahaca alcanforada (Ocimum kilimandscharicum): nativo de África, e introducido en la India y Turquía, sabe a fuerte a alcanfor acre que dificulta su uso en la cocina, y se combina con otras, por ejemplo con la albahaca anís; - albahaca canela (Ocimum basilicum cinnamom): sus hojas contienen cantidades notables de cinamato, el mismo compuesto que da su olor característico de canela, sabe a dulce y se lleva muy bien con los platos a base de alubias; - albahaca cítrica (Ocimum basilicum citriodorum): sabe a limón y se usa en ensaladas y platos a base de pescado; - albahaca común (Ocimum basilicum L.): sabe a clavo de olor un poco picante y con un deje de regaliz y menta, y es la más usada en la cocina occidental; - albahaca crespa (Ocimum basilicum variedad crispum): sabe igual que la albahaca común y como tiene las hojas grandes, se usan par envolver comida en ellas; - albahaca de hoja pequeña (Ocimum basilicum variedad minimum): huele mucho a pimienta y combina muy bien con platos a base de cereales y arroz; - albahaca de Tailandia (Ocimum basilicum orapha u Ocimum tenuiflorum): se usa regularmente en la cocina tailandesa, donde se la llama «Thai holy basil»  o albahaca sagrada tailandesa, sabe a anís y a pimienta, y se parece a la albahaca anís; - albahaca Tulsi o albahaca santa morada (Ocimum sanctum L.): sabe a clavo de olor, pimienta, menta, un poco amarga, y se usa en la cocina tailandesa, en la cubana, etc.; - albahaca violeta (Ocimum basilicum variedad purpurascens): desarrollada en la University of Connecticut en los años 1.950, con hojas de color púrpura, que dejan un color rosado en la comida, y es ideal para las salsas, cremas y ensaladas verdes; - albahaca violeta crespa (Ocimum basilicum purple ruffles): con hojas crispadas de color violeta, sabe como la albahaca común y combina muy bien con las ensaladas; etc.

 

        De la albahaca común, se usan sólo las hojas frescas o secas. Cuando más aromáticas son es cuando son jóvenes, es decir cuando mide alrededor de 20 cm de alto. Sus hojas son de color verde intenso y verde grisáceo por el envés. Las hojas se ponen a secar a la sombra y luego se guardan en un tarro de cristal herméticamente cerrado; pero están mucho mejor frescas.  

 

        El pesto (que se pronuncia en idioma ligur: pestu) es un condimento o salsa típica y originaria de la Liguria (Italia). Su ingrediente principal es la albahaca mayor (Ocimum basilicum L.) o mejor, la albahaca genovesa (en lengua ligur: baxeicò o baxaicò). Además de la albahaca, se muelen piñones y ajo, todo ello aderezado con queso parmesano (y/o queso de oveja Pecorino, dependiendo de las tradiciones locales) y aceite de oliva.

 

        La palabra pesto viene del genovés pestare, que significa machacar o moler en un mortero, que es la forma en que tradicionalmente se prepara esta salsa.

 

        Según la tradición, los ingredientes del pesto genovés son siete: Hojas tiernas de albahaca (las más pequeñas). El mejor pesto, tradicionalmente, se hace con albahaca de Prà, que es un sector de Génova. Este pesto, actualmente, tiene una Denominación de Origen Protegida; se estima que otras albahacas no son adecuadas porque tienen un ligero sabor a menta o simplemente porque su sabor es diferente; aceite de oliva extra virgen ligur: el aceite de oliva de la Liguria es un producto muy delicado, de sabor no picante; piñones (semillas comestibles de algunas especies de pino). Los más valorados son los provenientes de la zona de Pisa; queso seco, del tipo Parmesano (Parmigiano-Reggiano) o Grana Padano (envejecido un mínimo de treinta meses); queso Pecorino (queso de leche de oveja) del tipo Fiore Sardo; ajo de Vessalico (una localidad de la región de Imperia), que se caracteriza por su sabor más suave; y sal marina gruesa.

 

        Una de las más conocidas variantes es el pesto rojo (pesto rosso) o siciliano, que se compone de tomates secos y pimientos, queso Pecorino, sal y aceite de oliva. En el sur del país, los pestos suelen llevar tomates. El pesto de Trápani (Sicilia), se compone de aceite de oliva en gran cantidad, albahaca, tomates (escaldados durante unos instantes en agua hirviendo y pelados), almendras y ajo, todo picado y emulsionado en el mortero. Su aspecto recuerda algunas salsas catalanas como la Romesco o la Salvitxada, con las que la diferencia más evidente es que éstas no llevan albahaca sino que están perfumadas con ñoras.

 

        En Provenza, debido a la proximidad con Génova, existe una salsa parecida al pesto genovés, llamada pistú, que contiene aceite de oliva, ajo y albahaca, pero no piñones ni queso. Ésta salsa a su vez esta emparentada con el allioli negado catalán (aceite de oliva, ajo y sal) y con su variante, la Salsa Mahonesa con ajo (aceite de oliva emulsionado con yema de huevo y ajos) de las islas Baleares. En general, todos estos tipos de salsas crudas a base de aceite de oliva condimentado, en recetas independientes o formando parte de otras de platos más complejos, son características de todos los pueblos mediterráneos.

 

        Los pestos industriales que se venden en conserva sustituyen la mayor parte del aceite de oliva por requesón y proteínas lácteas. En el envase, además, se aconseja desleír la salsa en leche. El resultado suele ser una especie de salsa madre Bechamel líquida, ligeramente verde o de color salmón, que poco tiene que ver en sabor y textura con los pestos caseros.

 

        Aunque comúnmente se cree, que la albahaca común proviene de Italia, su origen es oriental. Esta olorosa planta fue cultivada por primera vez en la India y Turquía, en donde siempre, incluso en la actualidad, ha sido muy relevante. Fueron los griegos y los romanos quienes la introdujeron en Europa alrededor del siglo XVI, llegando a América gracias a las migraciones del siglo XVII. Se conocen alrededor de unas 76 especies del género Ocimum, siendo las más comunes: la albahaca genovesa (Ocimum basilicum variedad genovese o Ocinum basilicum minimum L.) que tiene un perfume fuerte y es bastante común; la albahaca napolitana (Ocimum basilicum variedad napolitana) de hojas rizadas, grandes y redondeadas, de color verde claro, parecidas a las de la lechuga, con olor a menta; la albahaca morada o púrpura (Ocimum basilicum purpureum) menos común con hojas dentadas, lisas y suaves, del color que indica su nombre, la albahaca anís (Ocimum basilicum anise) que se usa en el Sudoeste Asiático, la refrescantes albahaca limón (Ocinum basilicum citriodora) y albahaca lima (Ocimum basilicum americanum), etc. La albahaca mediterránea se ha convertido en la variedad más común y más usada en la cocina occidental, con un aroma marcadamente dulce con notas de clavo de olor y anís, fácilmente distintivo. Su sabor resulta cálido, un poco picante y con acento mentolado. Sólo las hojas de albahaca son utilizadas en cocina y es recomendable usarlas siempre frescas porque pierden casi toda su fragancia y saben ligeramente distinta cuando están secas. Ocasionalmente, los brotes de sus flores se emplean en ensaladas o para decorar algún plato. Lo habitual es añadir las hojas de albahaca fresca al final de las cocciones o en el momento de servir. En la cocina occidental, la albahaca es la hierba que comúnmente acompaña al tomate en ensaladas, sopas y salsas, logrando combinaciones asombrosas con el ajo y el aceite de oliva como base para todo tipo de preparaciones. En toda la región del mediterráneo es utilizada para aromatizar una gran variedad de platos de carne, pollo, pescados, cocina de mar, arroces y cereales. Algunas veces se usan en salsas y mermeladas de frutas y combinada con frutas frescas, en particular con fresas, frambuesa y ciruela. El gusto de la albahaca se siente más si se cortan sus hojas con la mano y no con un cuchillo. Tiene muy corta vida, pero para prolongarla, hay que mantenerla en un frasco con agua. La albahaca se puede congelar en cubetas para hacer hielo.  Su aroma se perderá, pero su sabor se mantiene si se usa en poco tiempo.

 

        Algunas recetas con albahaca son: Tomates con albahaca, Spaghetti con tomate,albahaca fresca y ajo, Pizza con tomates frescos y albahaca, Spaghetti con tomate, albahaca fresca y ajo, Salsa al pesto argentina, etc.

 

 

        Albahaca Menor o Fina.

 

        Esta especie se denomina en latín Ocinum minimum L., 1753, y pertenece a la la familia botánica Lamiaceae o de las Labiadas (familia nº 101), al género Ocimum, al orden Lamiales, a la clase Magnoliopsida, a la división Magnoliophyta y al reino Plantae.

 

        Sus sinónimos en portugués son: majericão-pequeño, manjarico; en catalán: alfàbrega de fulla petita, alfàbrega de fulla menuda.

 

        El género de las albahacas, Ocimum, ókimon en griego se compone de unas 76 especies oriundas de los países cálidos. Es poco menos que imposible averiguar cuál fue la especie de ókimon u Ocinum ala que los griegos llamaron basilikon, es decir, real o regia, en el mismo sentido con que todavía en la actualidad se emplea para calificar de basílica una iglesia principal. Per el botánico sueco Carl Nilsson Linæus (1707-1778), de abreviatura L., echó sobre sí la responsabilidad de la decisión y llamó de la indicada manera a la albahaca de hojas mayores o común (Ocimum basilicum L., 1753) que antes hemos descrito, designada también, comúnmente, como albahaca mayor o moruna, decisión que, por lo menos, es lógica.

 

        Venidas de la India, las albahacas fueron introducidas desde muy remotos tiempos y cultivadas en los países mediterráneos desde la Antigüedad. El médico y naturalista nacido en Siena, y fallecido por la peste en Trento, Pietro Andrea Gregorio Mattioli (1501-1577), escribió:- "La fragantísima albahaca es bien conocida de todos en Italia, ya que pocas son las casas, sobre todo en la ciudad, que no la tienen en las ventanas, en las azoteas y en los jardines durante el verano. En nuestros tiempos tenemos en Italia tres suertes de albahaca: la de hojas anchas, largas y crasas, asaz mayores que las del amaranto; la que las echa más pequeñas que la mentada, pero mayores que las de la tercera especie, la cual, por tenerlas pequeñitas y de suave olor, se llama albahaca gentil".

 

        Las tres albahacas de Mattioli sumaban ya siete con las del eclesiástico y agrónomo Gabriel Alonso de Herrera (1470-1539): la común, la limoncela, la que huele a hinojo, la gruesa que llaman romana, la blanca, y la morena, que lleva la flor morada, y la más menuda de todas.

 

        A ésta, la más menuda de todas se la llama albahaca menor, el Ocimum minimum de Carl Nilsson Linæus. Es también una planta anual de aspecto parecido al de la albahaca mayor (Ocimum basilicum L., 1753) e igualmente muy ramificada, pero con las hojas miniaturizadas, a lo sumo de 1 a  cm comprendidos el rabillo y la lámina, los ramilletes más cortos, menos densos, y las flores menores. Su aroma, algo menos intenso, es más delicado.

 

        Florece en verano. Se cría también en tiestos y macetas, en condiciones parecidas a su pariente mayor. Pero tanto la basílica como esta albahaca menor son muy frioleras, y puramente estivales, que sucumben con las primeras heladas.

 

        Esta albahaca menor tiene una composición, virtudes y uso similares a su familiar mayor.

 

 

        Albahaca de Gatos o Nébeda.

 

        Esta especie se denomina en latín Nepeta cataria L., 1753, y pertenece a la la familia botánica Lamiaceae o de las Labiadas (familia nº 101), al género Nepeta, al orden Lamiales, a la clase Magnoliopsida, a la división Magnoliophyta y al reino Plantae.

 

        El nombre de su género Nepeta proviene del latín nepa que significa escorpión, dada la antigua creencia de que esta planta curaba la picadura de los escorpiones.

 

        Es una planta natural de Europa que crece en terrenos baldíos, taludes, setos, terraplenes y en ruinas de casas viejas. También crece asilvestrada en Asia occidental y Norteamérica.

 

        Sus sinónimos en castellano son: hierba gatera, gatera, gataria, hierba de los gatos, menta de gato, menta gatuna, albahaca de gatos, nébida, yerba de gatos, yerba del asmático, yerba de los gatos, yerba gatera, yerba ñeta, hierba gatuna, gatera alta, mea-gatos, nébeda; en portugués y gallego: nêveda-do-gatos, erva-gateira o dos-gatos; en catalán y valenciano: nepta, gatera o herba gatera, menta de gat; en vasco: katubelarr.

 

        La nébeda alcanza fácilmente lo 4 palmos de altura (20 a 60 cm). Es una planta perenne con tallo grisáceo, bien encuadrado, fistuloso cubierto de pelusilla brevísima y suave. Las hojas opuestas, enfrentadas como en todas las Labiadas, tienen un largo rabillo y la lámina cierta figura entre aovada y triangular, con los bordes festoneados, dentados y peludas por el envés, y son blandas y suaves al tocarlas, cubiertas de un bozo o vello muy fino y suave más que femenino. Las flores numerosas, agrupándose en una espiga laxa pedunculada, forman grupitos en la axila de las hojas superiores, que son ya muy pequeñas y angostas, formando, en conjunto, un ramillete terminal; son de color pálido, casi blancas, o violetas, de unos 7 mm, y tienen el labio superior más corto que el inferior; por debajo de aquel asoman las anteras, de color vino tinto aguado.

 

        Esta planta despide un olor fuerte, no muy agradable, sobre todo cuando se restriega con las manos. El sabor de las hojas es picante y da sensación de frescura, que recuerda al de la menta, pero con un regustillo un tanto repugnante. Este fuerte olor a menta que atrae a los gatos (de ahí el nombre común de la planta). A los gatos se le hace irresistible esta planta. Comen sus flores, olisquean, mastican y se frotan en sus hojas y vuelven una y otra vez por una dosis de su embriagadora esencia. Los aceites aromáticos de esta planta hacen que los gatos que la ingieren se comporten en un principio de manera muy juguetona, pero a medida que aumentan los efectos del aceite, su comportamiento se hace más extraño. Empiezan a rodar sobre sí mismos como si estuvieran en éxtasis, cazan ratones imaginarios, etc. No todos los gatos se estimulan en el mismo grado, y un tercio de ellos no responderá en absoluto. Esta diferencia de respuesta de un gato a otro es, probablemente, debido a factores medioambientales, genéticos, y el sexo del gato (atrae sobre todo a las hembras, pero también a los machos y machos castrados). Si un gato que normalmente reacciona a ella está en un ambiente extraño o está ansioso, es probable que no le produzca ningún efecto embriagador. Los gatos de ciertas razas no reaccionan a la hierba. Todavía no se sabe el rasgo genético que produce esa atracción, pero puede obtenerse una selección siguiendo una línea genética mediante el apareamiento de gatos que tengan respuesta positiva a la Nepeta cataria. El ingrediente activo de la hierba gatera es la nepetalactona. Esta sustancia está químicamente relacionada con un compuesto similar encontrado en su orina.  

 

        Florece de junio en adelante. Se cría en las cercanías de las casas de labor, en el campo, en los suburbios aldeanos de casi todo nuestro país, acá y allá. La recolección se puede hacer en cualquier época del año, cuidando de no restregar mucho la planta con las manos, ya que despide un olor fuerte nada agradable.

 

        Contiene de 0,3 a 0,7% de esencia de nébeda, con una lactona sesquiterpénica, gran cantidad de carvacrol, alcohol neptol, cantidades imponderables de pulegona y timol.

 

        "Esta planta se considera pectoral y anticatarral, útil para provocar los menstruos perdidos y devolver el buen color a las muchachas cloróticas", escribía el botánico catalán don Pius Font y Quer (1888-1964) en su libro Plantas Medicinales. Dioscórides renovado.

 

        "Calma, asimismo, el dolor de tripas. En Cataluña dice el refrán: - 'La nepta, tot mal repta', esto es, 'la nébeda a todo mal reta', como predispuesta a vencerlo. En tiempos, gozó fama de panacea o de poco menos, de ahí su cultivo en las casas rurales, que se extendió por casi toda la Península Ibérica e Islas Baleares. Actualmente, quedan restos de los antiguos cultivos en casi todas las comarcas peninsulares, tanto en tierra baja como en la montaña, hasta 1.500 metros de altitud".

 

        De la raíz, dicen que aquel que la toma encoleriza rápidamente, existiendo muchas leyendas al respecto. Científicamente no hay datos que puedan afirmar nada. Lo que sí es cierto es que los gatos, cuando la huelen, se ponen frenéticos y se revuelcan en ella hasta que se cansan.

 

        El botánico, geobotánico, reconocido liquenólogo, y palinólogo austríaco, Helmut Gams (1893-1976), fue desde 1920 a 1923, asistente del botánico suizo Gustav Hegi (1876-1932) en la Universidad de Múnich, cooperando en una Illustrierter Flora von Mitteleuropa (Ilustrada Flora de Europa Central). Gams (en el volumen V, 4ª parte de Hegi, Illustrierter Flora von Mitteleuropa, página 2370), tomándolo de Leonhard Thurneiser, médico suizo del siglo XVII, refiere que un verdugo muy conocido en Suiza, a causa de un sentimiento de piedad muy humano, que él tenía por su natural o por debilidad de corazón, no habría podido ejecutar ningún malhechor si antes no hubiese mascado un poco de raíz de nébeda, que luego colocaba debajo de la lengua; procediendo así, se encolerizaba y enfurecía al instante y se volvía sanguinario. Parece ser, añade Gams, que la raíz de nébeda obra de manera similar a la muscarina, la droga tóxica de la Amanita muscaria, que en Siberia se utiliza todavía para lograr resultados parecidos, y en los países nórticos se empleó en otros tiempos para provocar una terrible furia guerrera.

 

        Los nombres de hierba gatera o de los gatos, y todos sus semejantes, correspondientes a la cataria de los Antiguos, han dado voces parecidas en todas las lenguas europeas. Y esto es así, porque los gatos que la huelen no pueden dejarla: se estriegan y se revuelven contra ella, la muerden y la sueltan para volver a cogerla al instante, hasta caérseles abundantes babas... y a mearse de gusto en ella o eyacular el esperma.

 

Fin.

 

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