De 'La Gastronomía de José Soler'.

 

 

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PRÓLOGO A LA FIGURA DE DON JOSÉ GUARDIOLA Y ORTIZ

DEL LIBRO

ALICANTE: HISTORIA DE UNA AMISTAD

entre

 

Don José Guardiola y Ortiz

 

y

 

Don Agatángelo Soler Llorca

 

 

Gastronomía Alicantina  

Conduchos de Navidad

Platos de Guerra:

Cuadernos Primero y Segundo

 

 

 

Autores:

 

JOSÉ IGNACIO AGATÁNGELO SOLER DÍAZ

LUÍS JAVIER SOLER DÍAZ

FRANCISCO GUARDIOLA NAVARRO

JOSÉ LUÍS GUARDIOLA NAVARRO

JORGE NADAL BLASCO

JUAN JOSÉ AMORES LIZA
ALFREDO CAMPELLO QUEREDA

 

 

 

EN LA CIUDAD DE ALICANTE Y SU PROVINCIA

año 2.012

 

 

PRÓLOGO A LA FIGURA DE DON JOSÉ GUARDIOLA Y ORTIZ

 

Don Alfredo Campello Quereda

Presidente de la 'Asociación Cultural Alicante Vivo' 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

UANDO a uno le encargan escribir los esbozos de la biografía de una persona como don José Guardiola y Ortiz, del que tanto hay que decir y del que tanto se ha escrito ya, se corre el riesgo de repetir lo que otros ya han plasmado en papel o, por motivos de espacio, dejar datos importantes en el tintero.

 

De humilde familia callosina, don José Guardiola nace en Alicante un 19 de enero de 1872, siendo el mayor de tres hermanos. Tras pasar por el Instituto Alicantino, marcha a estudiar a Valencia, en donde se licenció en Derecho a los 22 años. Obtuvo el título de bachiller en el Instituto alicantino y se licenció en Derecho por la Universidad de Valencia en 1896.

 

De regreso a Alicante, abrió su propio bufete, que combinó con la administración de sus propiedades. Fue abogado de la Compañía Arrendataria de Consumos de Alicante y arrendatario él mismo de las Salinas de Torrevieja, concesión que en 1897 cedió a una empresa, filial de la que explotaba las salinas de Ibiza y Formentera.

 

Se casó en tres ocasiones y tuvo siete hijos. Debido a su prolífica descendencia y a sus varios matrimonios, quedaría emparentado políticamente con alicantinos de la talla de don Emilio Costa o don Germán Bernácer entre otros.

 

En lo social y cultural destacó como Presidente tanto de la Caja de Ahorros, de la Comisión Provincial de Monumentos o del Ateneo de Alicante, fue miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, miembro del Centro de Cultura Valenciano, miembro de la Junta Provincial del Censo Electoral, Gobernador Civil de Valladolid en el año 1931, y Comisario Regio para la Primera Enseñanza en 1917.

 

Durante la Guerra Civil fue miembro del Consejo Provincial de Asistencia Social.

 

Convencido de sus ideas republicanas, fundó en 1897 el periódico bisemanal «El Republicano» donde colaboraron importantes personalidades como don Hermenegildo Giner de los Ríos, don Joaquín Dicenta o don Carmelo Calvo. Tras militar en varios partidos republicanos, pasó al Partido Radical. Fue candidato republicano a Cortes en tres ocasiones (1902, 1923 y 1931) y, desde 1897, desempeñó el cargo de concejal del Ayuntamiento alicantino repitiendo en varias ocasiones, siendo además uno de los concejales electos del primer ayuntamiento republicano surgido tras las elecciones de 1931. Pero su fama y prestigio le precedían y poco después fue nombrado Gobernador Civil de Valladolid, en cuya provincia mantuvo el orden constitucional frente a los exaltados republicanos, ejerciendo su cargo hasta 1933, año en que fue cesado. Su delito: haber impedido que se saquearan conventos, se quemaran iglesias, y se asesinara a unas monjas.

 

Como letrado destacó por su innato don de la labia, ocupando interinamente el decanato del Colegio de Abogados, cargo que repetiría ya oficialmente durante la Guerra Civil. Fue famosa la defensa de su correligionario y amigo don Antonio Rico Cabot, el doctor Rico, el cual estaba acusado de negarse a «jurar por Dios» en la causa contra Mariano Leal. También defendió al señor Botella Asensi, encausado por las protestas contra la guerra de Marruecos.

 

Como el señor Guardiola no distinguía entre ideologías políticas cuando de defender el orden y de gente buena se trataba, en 1938 actuó de abogado defensor en la causa contra don Agatángelo Soler Llorca, gran amigo de la familia.

 

Don Agatángelo le devolvería el favor defendiéndole en el humillante proceso que soportó tras la Guerra Civil.

 

Don José Guardiola fue depurado y expulsado de su carrera profesional. Momentos antes de morir, un 13 de julio de 1946, don José fue rehabilitado, ingresando de nuevo en el Colegio de Abogados. El reconocimiento llegó tarde.

 

En su faceta de escritor destacó la primera biografía sobre Gabriel Miró publicada en 1935, siendo muy interesantes sus intervenciones en la prensa escrita, así como el folleto que publicó a finales de 1900 sobre el proceso contra el Doctor Rico titulado “Por no jurar”. Curiosamente fue su afición a la gastronomía lo que hizo perdurar entre los alicantinos, gastrónomos y estudiantes de cocina el nombre de don José Guardiola. En abril de 1936 y de forma artesanal, publicó medio en broma, medio en serio el libro “Conduchos de Navidad”, un falsete literario repleto de su sabiduría culinaria. Posteriormente, ya en plena guerra, en 1938, y pensando en los más necesitados, publicaría “Platos de Guerra”: Cuaderno Primero: “Sesenta maneras de condimentar la sardina” y Cuaderno Segundo. Su última obra, “Gastronomía alicantina” vio la luz dos años antes de su fallecimiento.

 

En 1959, su buen amigo y Alcalde de Alicante, don Agatángelo Soler Llorca, editó como Alcalde de la ciudad de Alicante el libro “Gastronomía Alicantina. Conduchos de Navidad”; obra ésta que más tarde, en el año 1972, reeditaría por su cuenta y a petición de la familia Guardiola; obra que hoy disponen ustedes en este librito. Esta obra además de ser indispensable para todo el buen aficionado a la cocina, es un homenaje al autor y al padre del editor, el farmacéutico don Agatángelo Soler y López. Esperemos que este nuevo manual, fundamentalmente culinario, de don José Ignacio Agatángelo Soler Díaz, en el que colabora la «Asociación Cultural  Alicante Vivo» no sea el último que vea la luz.

 

Y así, recordaba don Agatángelo Soler Llorca a don José Guardiola y Ortiz:

 

Nacido en Alicante el 19 de enero de 1872… y, fallecido en la misma ciudad el 13 de julio de 1946… don José Guardiola Ortiz fue una personalidad eminente, cuya huella perdurará a lo largo del tiempo…

 

Era gran amigo de mi propio padre, Don Agatángelo Soler y López, farmacéutico de verdad y asiduo visitador y contertulio de la rebotica de la vieja farmacia de la Plaçeta de Sant Cristofol…

 

Allí conocí yo de pequeño a Guardiola… Siempre me impresionó su aspecto patricio y señorial, y por el respeto que imponía su barbado rostro finisecular… Posteriormente, y en momentos políticos muy duros para mí, en 1938, actuó, como letrado, en mi defensa… Tuve el honor de corresponder, haciendo yo de valedor suyo, escasamente un año después… Con una diferencia de edad tan grande habíamos sellado ambos una extraña y perdurable amistad...”.

 

Tan “extraña” fue esta amistad como la que selló con las monjas de un convento de Valladolid, a las que a pesar de su anticlericalismo, defendió cuando fue Gobernador Civil de esa ciudad, desde 1931 a 1933.

 

El día de su muerte, acaecida en 1946, coincidiendo con su rehabilitación como abogado, sus amigos adornaron su ataúd con su toga y su birrete, y con una corona de flores enviada por las mismas monjas a las que había protegido trece años antes.

 

Y sin más preámbulos, les invito a leer, a continuación, el libro de don José Guardiola y Ortiz “Gastronomía Alicantina. Conduchos de Navidad”, editado en 1959 y en 1972 por don Agatángelo Soler Llorca, esperando que disfruten de su lectura. También pueden leer su obra “Platos de Guerra”, dividida en dos cuadernos: “Cuaderno Primero y Cuaderno Segundo”, y sus elogios hacia las diferentes paellas y arroces de nuestra tierra:

 

Ver hacer una paella es asistir a la celebración de un culto extraño, de una religión desconocida. Rito que tiene sus sacrificios, sus sacerdotes o sacerdotisas, su liturgia y hasta su altar.”

 

Y nada más, y tal como ya ha escrito, antes, mi amigo Juan José Amores Liza, les deseo: ¡Feliz yantar y buen provecho!

 

 

______

 

Fin

 

Continúa con el libro:

 

Conduchos de Navidad

 

de

 

Don José Guardiola y Ortiz

 

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